Intervención psicológica con perspectiva de género

La psicología, al igual que el resto de las ciencias, es una disciplina cuyo conocimiento está influido por el contexto donde se construye: el patriarcado. En palabras de Marcela Lagarde (1996): “El patriarcado es un orden social genérico del poder, basado en un modo de dominación cuyo paradigma es el hombre. Este orden asegura la supremacía de los hombres y de lo masculino sobre la inferiorización previa de las mujeres y lo femenino (p. 52)”. Partiendo de esta variable estructural, es inevitable que el conocimiento científico, y concretamente el de las ciencias de la salud, se haya visto sesgado.

El estudio del género en el ámbito de la psicología comienza en la década de 1960 y va cobrando un mayor protagonismo a finales de 1970. En un primer momento, los estudios se centran en las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, asumiendo los estereotipos de género como algo innato; pero con el auge de los movimientos feministas, la psicología se fue acercando hacia una mirada crítica del contexto y de los aprendizajes socio-culturales.

Entre las aproximaciones teóricas y prácticas que han intentado incorporar una perspectiva de género en las intervenciones psicológicas, se encuentran diferentes guías y protocolos a seguir por parte de los y las profesionales de psicología que incluyen desde pautas concretas, como por ejemplo la importancia de evaluar la influencia de la socialización de género en la conformación de la conducta problema; hasta otras más laxas donde se promueve, por ejemplo, “trabajar desde el empoderamiento”. Aún así, destaca la ausencia de una guía completa que englobe cómo dar lugar a una intervención con perspectiva de género desde el inicio de la terapia hasta el final de la misma, así como clasificaciones de conductas sexistas que se puedan dar en la terapia y que se debieran evitar.

Siguiendo esto, en la presente línea de trabajo se busca dar lugar a un protocolo de identificación de conductas sexistas en los procesos terapéuticos, así como una guía donde aparezca de manera operativizada cómo sería una intervención con perspectiva de género. Se considera que ambos objetivos son complementarios y que trabajarlos de manera conjunta puede favorecer una mayor precisión en los resultados que se obtengan. 

Finalmente, dado que el objetivo es identificar y analizar a qué nos referimos con conductas sexistas, al igual que operativizar qué es una intervención con perspectiva de género, este trabajo se apoyará en el análisis de conducta para poder llevarlo a cabo. El análisis de conducta ha mostrado un gran interés en los temas sociales, así como en la aplicación de sus principios como forma de modificar aquellas prácticas sociales indeseables. Es por esto por lo que su aplicación nos parece esencial en este proyecto si nuestro objetivo es favorecer una práctica psicológica rigurosa y científica, así como con un compromiso ético y social.

ACFEM

Grupo de Investigación de Análisis de Conducta y Feminismo de la Universidad Europea de Madrid.

¿Te interesa nuestro trabajo?

acfeminvestigacion@gmail.com

Universidad Europea de Madrid, C/Tajo S/N, Villaviciosa de Odón, Madrid