El sistema de diagnóstico por antonomasia para el diagnóstico de trastornos psicológicos es el creado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), el DSM, por sus siglas en inglés (Diagnostic and statistical manual of mental disorders). Este sistema se basa en el modelo biomédico, a pesar de la gran cantidad de evidencia científica que niega la existencia de marcadores biológicos que indiquen la presencia de estas “enfermedades”. Se trata de un sistema de categorías nomotético construido en sus orígenes desde una visión androcéntrica y cuyas categorías descriptivas del sufrimiento o malestar psicológico de las personas están basadas, en muchos casos, en estereotipos y roles de género. Así se ha evidenciado empíricamente en la literatura científica, encontrando sesgos de género en su uso, principalmente, en trastornos de personalidad, en problemas de alimentación y en depresión.
Por estas razones, desde ACFEM abogamos por el uso del análisis funcional como herramienta principal de la práctica psicológica, que nos permite conocer la interacción que se da entre la persona y su contexto. El análisis funcional de la conducta se centra en la funcionalidad del comportamiento de cada individuo, permitiéndonos hipotetizar por qué y para qué se da una respuesta en unas condiciones determinadas en base a las leyes del aprendizaje. Mediante esta metodología, se realiza un análisis del comportamiento humano atendiendo a su contexto personal y a todos los factores que puedan estar implicados.
Sin embargo, al mismo tiempo que el análisis funcional nos permite estudiar la interacción de la persona con su contexto, también sabemos que la sensibilidad, perspectiva y conocimiento de género son indispensables para un abordaje igualitario y no sesgado en la práctica asistencial e investigadora. Por tanto, aunque el análisis funcional potencialmente puede ayudarnos a despatologizar y a identificar causas próximas y últimas de la conducta humana en el contexto de cada individuo, nos preguntamos ¿es suficiente con dicha mirada funcional sobre la conducta? ¿Al menos ayudará a tener un análisis de las problemáticas psicológicas con menos sesgos de género que otros sistemas categoriales ampliamente usados?
El objetivo de esta línea de investigación, por tanto, es conocer de forma empírica si el uso del análisis funcional del comportamiento, debido a su carácter contextual, realmente reduce sesgos de género en comparación con el uso de sistemas diagnósticos y si es una herramienta que facilita una mirada sensible al género.
ACFEM
Grupo de Investigación de Análisis de Conducta y Feminismo de la Universidad Europea de Madrid.
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