El trastorno límite de la personalidad (TLP) ha sido y es un diagnóstico controvertido por su falta de claridad conceptual, su razonamiento tautológico, así como por su aplicación estigmatizante y sesgada.
A lo largo de la historia, aquellas mujeres que han tenido un comportamiento “difícil” o “desviado” han sido marginalizadas y oprimidas de diversas maneras según el momento sociohistórico. En el caso de la psicopatología, algunos de estos comportamientos “desviados” han sido etiquetados y clasificados como síntomas de una personalidad patológica, poniendo el foco en cuestiones internas, biológicas, individuales y morfológicas, omitiendo la explicación funcional que da lugar a dichos comportamientos y oscureciendo el contexto social de las relaciones de poder de género que forman parte de las variables causales de los mismos.
Algunos datos ayudan a tener una primera visión del problema aún más clara. El 75 % de las personas diagnosticadas con TLP son mujeres. Asimismo, aquellas personas etiquetadas de TLP refieren la tasa más alta de exposición a hechos traumáticos, al menos el 70 % han sido abusados/as sexualmente cuando eran niños/as, donde, la prevalencia de abuso sexual en la infancia en mujeres que cumplen criterios para dicho diagnóstico es de tal magnitud que no puede ser ignorada. Cabe entonces preguntarse: ¿Se han patologizado los mismos comportamientos que han ayudado a las personas a sobrevivir a experiencias de abuso? ¿Se ha puesto la mirada en el lugar equivocado y de manera incorrecta?
A pesar de que las críticas al TLP tienen un largo y amplio recorrido desde el feminismo, apenas existen aportaciones que desde el conductismo aúnen la mirada funcional y feminista del comportamiento para dar respuesta a la manera de aproximarse al “trastorno límite”. Por ello, el objetivo de esta línea de trabajo es realizar una crítica teórica al diagnóstico del TLP desde una perspectiva analítico-funcional y feminista que contribuya a la reducción del sesgo de género de la que adolece el abordaje de esta problemática. Concretamente, se pretende:
- Clarificar la relación funcional entre conductas etiquetadas bajo dicha categoría diagnóstica que emiten víctimas y supervivientes a situaciones de opresión y abuso como manera de adaptarse a las mismas y las estructuras que producen y perpetúan dicho abuso y desigualdad.
- Exponer los problemas empíricos y aplicados que envuelven a las intervenciones psicológicas comúnmente aplicadas.
- Ofrecer alternativas para el abordaje del malestar de las mujeres que han experimentado determinadas situaciones de opresión en un contexto sociopolítico de desigualdad de género.
ACFEM
Grupo de Investigación de Análisis de Conducta y Feminismo de la Universidad Europea de Madrid.
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